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Publicado en 08/05/2011 Fuente: Notio |
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Esta bella ciudad, capital de Tucumán, la provincia más pequeña de la Argentina, se ubica en el noroeste del país, a 1.311 Km. de la Capital Federal. Su superficie es de 91 kilómetros cuadrados y se estima que viven en ella unos 550.000 habitantes.
Apacible y tranquila, el mayor movimiento se da por la mañana o por la tarde, dado que San Miguel tiene un sello distintivo que es la siesta: de 14 a 17 las calles quedan prácticamente vacías y los negocios cierran. Sin embargo, durante las noches el espíritu provinciano se puede sentir en bares, teatros, restaurantes y shoppings que de lunes a lunes abren sus puertas hasta después de la media noche.
San Miguel de Tucumán fue fundada dos veces. La primera fue en 1565 por Diego de Villarroel en un lugar conocido como “Ibatín”. Y la segunda, en 1685, por Fernando Mate de Luna, en un sitio llamado “La Toma”, cercano al margen derecho del Río Salí.
La ciudad comenzó a crecer a pasos agigantados y ya en el siglo XIX, hacia la década del 70, llegó el ferrocarril. En un país en el que la inmigración fue ultra masiva, San Miguel no fue la excepción. Durante el siglo XIX y el XX, españoles, árabes, judíos e italianos incidieron en la arquitectura, que fue dejando de lado el estilo colonial para construir el neoclasicismo, eclecticismo y pintoresquismo en su reemplazo.
Al hablar de la ciudad, dos fechas son imprescindibles. La primera, el 24 de septiembre de 1812, cuando el general Manuel Belgrano (también creador de la bandera argentina) venció a las tropas de Pío Tristán en la conocida Batalla de Tucumán. Y la segunda, la más importante para todo el país, el 9 de julio de 1816, cuando la Casa Histórica de la ciudad fue la sede de la declaración de la Independencia argentina.
En los primeros años de 1900 se incorporaron a la ciudad 400 hectáreas destinadas a parque y se conformó el primer espacio verde de magnitud similar a los grandes parques de París y Londres. Eran los primeros pasos para que San Miguel fuera lo que es: el Jardín de la Argentina. Durante el siglo XX, la ciudad siguió creciendo e incorporó edificios de altura.
Si algo caracteriza a la ciudad de San Miguel de Tucumán, es la variedad. Cuna de la Independencia argentina, ofrece decenas de lugares en los que la historia y lo autóctono se hacen palpables con sólo recorrer sus calles, plazas, museos y bares. De día, de tarde o de noche, las opciones para explorarla son infinitas.
Es el corazón de la provincia y en ella duerme un acontecimiento que marcó las raíces y vida de los argentinos: en sus calles se declaró la independencia nacional y es cuna de la patria. Pese a que años de historia duermen allí, la vitalidad de la capital tucumana sorprende a quien la visita y en su arquitectura se refleja la vanguardia que la caracteriza. Porque Tucumán no es sólo verde: es también ciudad moderna y tradición. No es fortuito que en 1999 la hayan declarado Ciudad Histórica por su enorme riqueza cultural: en ella se levantan los principales edificios cívicos.
Desde la esencia autóctona y empapada de historia de la capital tucumana hasta la paz y la tranquilidad de los cerros, valles y ríos, Tucumán ofrece un abanico variado de posibilidades a la hora de visitarla. Nadie puede irse del Jardín de la República sin haber respirado el aire de los cerros de Tafí del Valle, sin haber degustado una empanada jugosa o conocido el legado arqueológico de los Quilmes. Pero también hay otras opciones.
Circuito Ciudad Histórica: Todavía no vas a ver los cerros ni vas a perderte entre el verde de los Valles. Porque primero y antes de eso, la visita obligada es el Circuito de la ciudad histórica de San Miguel de Tucumán, la cuna de la Independencia y el lugar que encierra una arquitectura digna de ser explorada. En este paseo vas a conocer a fondo la capital de Tucumán, dueña de un legado patrimonial único y una historia que apasiona al visitante.
Circuito Las Yungas: Un recorrido que invita a sumergirse en paisajes de ensueño y que implicará para el turista un deleite para los ojos, para el alma y para el cuerpo. El circuito de Las Yungas, ubicado en la zona norte de la provincia, es uno de los preferidos de los visitantes puesto que encierra localidades y sitios en los que el jardín de la República se hace palpable con sólo observar los caminos de la selva, los cerros y el verde en todas sus tonalidades. Recorrerlo no es complicado y todos los puntos que se visitan se encuentran muy cerca de la ciudad.
Circuito Valles Calchaquíes: Historia, arte, mitos y costumbres en un escenario que parece tallado por una mano divina. El circuito de los Valles Calchaquíes es el recorrido por excelencia de Tucumán. Ubicado a lo largo de la ruta 307, todo visitante queda impactado por la belleza de los Valles, que además de guardar el tesoro de la historia de nuestra raíces, cuenta con un clima perfecto para recorrerlo.
Circuito Sur: Tucumán tiene opciones de paseos por donde se la mire. Más o menos tupida, más o menos urbana, cada rincón del Jardín de la República invita a sorprenderse, a sumergirse en la historia y a ser parte de las experiencias incomparables de los habitantes del Norte. El circuito sur, por ejemplo, que sigue el pedemonte al sur de la capital, entre ciudades pujantes y fértiles cañaverales, invita a conocer el viejo pueblo de San José de Lules, en donde se visita la antigua hacienda donde los jesuitas procesaron por primera vez la caña de azúcar.
Circuito Valles de Choromoro: Otro de los recomendados es el paseo por los Valles de Choromoro, en el que el visitante se sentirá rodeado de cerros, ríos y parajes intermontanos con clima moderado. A caballo, a pie o en bicicleta, el visitante viajará por senderos hacia puntos panorámicos con excelentes vistas de sus paisajes, como así también las huellas del pasado precolombino.
Fuente: Notio
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